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Por más que los hombres digan que no necesitan a las mujeres, es verdad que no pueden vivir sin ellas. Entre las mujeres es más fácil reconocer que vivimos para ellos, que inevitablemente son muy importantes en nuestras vidas, y que solemos estar en todos los detalles para complacerlos o esperando que algún día ellos tuvieran un gesto parecido para con nosotras.

Así como ellos son tan importantes para lo lindo que pueda pasarnos en nuestras vidas. También pueden contribuir en demasía por aquellos que nos saca de quicio, que nos enoja, que nos entristece y que nos hace reaccionar.

Ellos son un mal necesario como se suele decir, y es verdad. Nosotras estamos pendientes de ellos, y solemos enojarnos mucho más por cosas que por ellos tal vez no se enojarían. Aún así no dejamos de ser hirientes en ciertas situaciones, y no dejamos de utilizar aquellas frases que sabemos que al otro le pueden hacer mal.

En este caso suelen ser más reacciones espontáneas, que frases más conocidas y citadas por famosos. Solemos decir que nos encontramos tan solas que si nos divorciamos o no, es lo mismo. Que la historia empieza cuando te fundes en sus brazos, y termina cuando tus brazos terminan en el fregadero de su casa limpiando su mugre. O solemos molestarlos por el lado varonil que más les duele. Los hombres son como los músicos, llegan, tocan y se van, y a veces ni siquiera lo hacen bien.